sábado, 18 de noviembre de 2006

"Somos hermanos. Vengo a concertar la Paz".


Muchas cosas han hecho los Estados Unidos de Norteamérica por torpedear la libertad e independencia de los pueblos de Nuestra América, pasando por su puesto por el asesinato. Ahí están los casos de Jacobo Arbenz, Jorge Eliécer Gaitán, Salvador Allende, Maurice Bishop y el que me ocupa, Augusto César Sandino por sólo mencionar algunos.

Los líderes de ideas progresistas en estos países, propiedad de EE.UU., no son del agrado y por tanto mientras más rápido se los quiten de encima, más pronto pueden implantar o seguir implantando sus políticas de privatización, con el consiguiente alza de los precios para las capas más pobre; latrocinio en contubernio con las oligarquías locales, que es igual ha decir, robo de las riquezas de nuestros pueblos.

Ahí están las palabras de Anastasio Somoza García, el 21 de febrero de 1934, a las siete y media de la noche, en su residencia, ante un Consejo de Oficiales, que en secreto sentenciaban a muerte al Héroe de las Segovias: “Vengo de la embajada norteamericana donde acabo de sostener una conferencia con el embajador Arturo Bliss Lane, quien me ha asegurado que el gobierno de Washington respalda y recomienda la eliminación de Augusto César Sandino, por considerarlo un perturbador de la paz del país”.

¿Perturbador de la paz quien había luchado en contra de la invasión del ya poderoso vecino del norte y mantuvo en jaque hasta su retirada deshonrosa de suelo patrio a las tropas de ese país?

¿Perturbador de la paz, quien luchó en las más difíciles circunstancias contra el ocupante y sus cipayos haciéndoles el ridículo cada vez que intentaban un combate frontal?

¿Qué pone fin a Sandino? La traición del mismo que le dio el abrazo de Judas el día 3 de febrero en la Casa de Gobierno e intercambiaron retratos ampliados, Anastasio Somoza, quien como el gobierno de USA no podía permitir el ultraje que le había propinado el Ejercito de Hombres Libres.

A la llegada al campo de aviación en Managua el día 2 Sandino había dicho a los que fueron a recibirlo: “Somos hermanos. Vengo a concertar la paz. Ya no tendremos Guerra, pues somos libres e independientes”. Y a los estadounidenses: “Nada tengo, personalmente, contra ellos. Que vengan aquí a trabajar, si quieren, pero no lo aceptamos como amos”. Eso si molestaba al embajador Arturo Bliss Lane y a su pupilo Somoza, la arrogancia del Héroe mítico que a fuerza de coraje y valentía, la valentía que solo tienen los que luchan por las causas justas, les expresara ese sentimiento que era de la mayoría inmensa de los nicaragüenses.

Sandino viajó a Managua a concertar la paz con Juan Bautista Sacasa, aún en contra de la voluntad de varios de sus compañeros que se negaron a que viajara, pero que acogieron la propuesta como una orden de su hermano querido.

Hasta aquí los hechos históricos, es la verdad, nadie la puede ocultar, o si, hay quienes luchan por ocultarla.

Los cierto es que los Estados Unidos siempre han estado en contra de los gobiernos progresistas en cualquier parte del mundo, ahí esta la intromisión del embajador de EE: UU. en todo el proceso eleccionario que culminó el pasado día 5, como si dictara ordenes a sus propios súbditos.

¿Qué les molesta? Que los pueblos sean dueños de su destino, que tenga acceso a la educación y la salud gratuita, que sean tratados como personas, que sus sueño de libertad, dignidad e independencia se respete, que todos tengan los mismos deberes y derechos.

Desde hace más de quinientos años somos esclavos, nos tienen como siervos, y nuestros países lo sienten como traspatio. Por eso la lucha a muerte contra Venezuela, Bolivia, Cuba. Por eso asesinaron a Salvador Allende, por eso abatieron a Maurice Bishop; por eso se adelantaron a matar a Jorge Eliécer Gaitán. Por eso han intentado más de 600 veces asesinar a Fidel Castro. Y muchos más serían los por esto.

Les conviene el silencio cómplice, como cuando asesinaron a Sandino, a su hermano Sócrates, a los generales Juan Pablo Umanzor y Francisco Estrada. Les conviene el silencio de sus gobiernos cómplices que les regalan sus capitales, sus recursos, sus gentes. Les conviene el silencio para seguir matando.

Nicaragüenses estad atentos.

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