
Desde Santiago de Chile me llegó una noticia casi de inmediato: “Alfonso, ha muerto el dictador Pinochet, el asesino de mí pueblo”.
Es cierto murió Pinochet, ¿pero acaso saldrán de sus tumbas los cientos de miles de masacrados por su rigurosa dictadura?, saldrán a las calles a unirse al jubileo los restos de Salvador Allende, el presidente mártir que lo enfrentó el 11 de septiembre de 1973, saldrá a tocar y a cantar junto al pueblo Víctor Jara?. Claro que No. No estarán presentes físicamente, pero si el corazón del pueblo chileno, que los ha amado en silencio unas y en otras con gloriosas protestas y barricadas en Santiago, Valparaíso y otras tantas ciudades que se opusieron siempre al golpe.
A muerto Augusto Pinochet Ugalde, ¿pero acaso a desaparecido de las Fuerzas Armadas, los milicos, los carabineros, todo el odio que el les inculcó contra sus propios hermanos? Creo que tampoco.
Allí esta el cuerpo del ex mandatario, vestido con uniforme de gala azul, se encuentra en el salón de honor de la Escuela Militar, donde cientos de partidarios lo despiden, y permanecerá hasta su entierro, el martes en la mañana.
¿Es posible olvidar la Operación Cóndor, donde murieron cientos de miles de latinoamericanos gracias al fascismo del general que lo creó y alimentó?
No es posible olvidar, nadie puede olvidarse de las torturas, de los desaparecidos, de los asesinatos sumarísimos, de los exilios forzados, de los registros interminables, la muerte de familias enteras, de las persecuciones de años, de la casería de intelectuales, trabajadores, estudiantes, músicos, cineastas.
A muerto Pinochet es cierto, pero a caso se podrá borrar de un plumazo las arbitrariedades que generó su existencia, los odios que inculcó en los militares, las divisiones que creo en el pueblo. NO.
Ahí están los que generaron el golpe y lo apoyaron. La oligarquía, los dueños del estaño y el cobre, la ITT, los medios de prensa como el Mercurio que lo alabaron y auparon en los peores días del pueblo chileno.
Ahí están aun las causas. Esa es una tarea de Chile y su gobierno. América Latina está viviendo un gran momento con el triunfo en las urnas de gobiernos progresistas, de la unidad de la cooperación, del respeto y el cariño entre los pueblos.
La decisión de la presidenta Bachelet, de no haber exequias como ex jefe de gobierno es valida, nunca lo fue o si requiere apoyado con las armas, las mismas que asesinaron a Allende, a Jara y a cientos de miles.
Lo lloran los militares y los que el, en reciprocidad por sus servicios en los años de dictadura les ayudo hacer fortuna. Son los que lloran. El pueblo está de fiesta, murió un símbolo, pero estad alertas, sus ideas están todavía en los que crió y educó con el odio más increíble que se pueda permitir la humanidad.
A muerto Augusto Pinochet Ugalde, ¿pero acaso a desaparecido de las Fuerzas Armadas, los milicos, los carabineros, todo el odio que el les inculcó contra sus propios hermanos? Creo que tampoco.
Allí esta el cuerpo del ex mandatario, vestido con uniforme de gala azul, se encuentra en el salón de honor de la Escuela Militar, donde cientos de partidarios lo despiden, y permanecerá hasta su entierro, el martes en la mañana.
¿Es posible olvidar la Operación Cóndor, donde murieron cientos de miles de latinoamericanos gracias al fascismo del general que lo creó y alimentó?
No es posible olvidar, nadie puede olvidarse de las torturas, de los desaparecidos, de los asesinatos sumarísimos, de los exilios forzados, de los registros interminables, la muerte de familias enteras, de las persecuciones de años, de la casería de intelectuales, trabajadores, estudiantes, músicos, cineastas.
A muerto Pinochet es cierto, pero a caso se podrá borrar de un plumazo las arbitrariedades que generó su existencia, los odios que inculcó en los militares, las divisiones que creo en el pueblo. NO.
Ahí están los que generaron el golpe y lo apoyaron. La oligarquía, los dueños del estaño y el cobre, la ITT, los medios de prensa como el Mercurio que lo alabaron y auparon en los peores días del pueblo chileno.
Ahí están aun las causas. Esa es una tarea de Chile y su gobierno. América Latina está viviendo un gran momento con el triunfo en las urnas de gobiernos progresistas, de la unidad de la cooperación, del respeto y el cariño entre los pueblos.
La decisión de la presidenta Bachelet, de no haber exequias como ex jefe de gobierno es valida, nunca lo fue o si requiere apoyado con las armas, las mismas que asesinaron a Allende, a Jara y a cientos de miles.
Lo lloran los militares y los que el, en reciprocidad por sus servicios en los años de dictadura les ayudo hacer fortuna. Son los que lloran. El pueblo está de fiesta, murió un símbolo, pero estad alertas, sus ideas están todavía en los que crió y educó con el odio más increíble que se pueda permitir la humanidad.




