jueves, 30 de noviembre de 2006

“Vamos bien señor. Entrego el país a los mejores…”


Estupefacción es lo que siento al leer las declaraciones del presidente nicaragüense Enrique Bolaños, en un discurso de despedida ante el Consejo Permanente, un órgano conformado por embajadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Managua.

Este señor que como sus dos anteriores antecesores mal gobernó Nicaragua durante todo su período, dice que, "No puedo menos que sentir congoja, pues pudimos haber avanzado mucho más en beneficio de los más necesitados, pero no pude hacer más por mi país por los contratiempos que le impuso el próximo presidente".

¿A que se refiere?, a que el pueblo en votación soberana apostó por la Unida, Nicaragua Triunfa, y lo dejó con los deseos de seguir entregando cada día más al capital foráneo, principalmente los Estados Unidos, toda la desangrada miseria de Nicaragua. O a que sus más fervientes seguidores, léase la oligarquía local pueda seguir llenándose los bolsillos a costa del hambre y la miseria del pueblo.

Expresó sin sonrojos “A las normales dificultades y obstáculos encontrados, se sumaron otras artificialmente provocadas para acentuar los problemas y dificultar el necesario buen gobierno, que un país como el nuestro reclama”. Si estaba dispuesto a hacer, era lógico que se hiciera desde el principio mismo de su gobierno, ¿Se pegó lo de Alemán? O todavía el espíritu de los contras y los sandinistas estaban desandando montañas. A estos últimos si los entorpecieron y les crearon dificultades de todo tipo, pues los cambios radicales en los que estaba inmerso el país desde el triunfo del 19 de julio de 1979, perjudicarían a más de un partido y sus sempiternos seguidores, por su puesto que ninguno era de los explotados o desposeídos de la tierra de Sandino, y los boicotearon hasta el final.

Al agradecer a la OEA, Bolaños destacó: "Nicaragua agradece habernos ayudado a la construcción de una democracia más cercana a la satisfacción de las necesidades de los más necesitados". No recuerda al parecer que ese ente no hizo nada cuando el país se desangraba en una injusta guerra propiciada por los EE: UU y en la que tuvieron que ver muchos de los países que la integran, unos prestando sus territorios y otros azuzando el odio y el miedo al nuevo gobierno, dos formas de intervenir que siempre han sido el arma de esta Organización de Estados Americanos. Recuerden Cuba, cuando comenzaba a fuerza de coraje a labrar su propio destino por el bien de sus pobladores, en sectores como la salud, la educación, y al Industria, enseguida siguieron como perros falderos a la orden su amo y la expulsaron del organismo en San José de Costa Rica.

No se puede quedar bien con Dios y con el diablo. No se puede subordinar la soberanía y la integridad de un pueblo. No se puede vender el hambre y mucho menos las enfermedades, muchas de ellas curables, por las que mueren al año cientos de personas, con mínimas condiciones la hubiesen podido salvar.

Otra frase del presidente saliente que me dejó boquiabierto fue que cuando asumió la presidencia en enero de 2002 encontró un país que había sido particularmente empobrecido en la década de los 80, en que gobernó Ortega. Pero, se iba dejando un país con economía en crecimiento e integrado a la comunidad internacional en las finanzas y el comercio.

¿Será esto cierto nicaragüenses, vosotros que soy la segunda nación más pobre de América Latina, después del paupérrimo Haití?¿Crecen ciertamente las economías entregando los pueblos sus riquezas y fomentando tratados comerciales en los que sen entregan hasta la vida de sus pobladores? ¿Puede haber crecimientos, cuando las finanzas las manejan unos pocos o son dictadas desde oficinas climatizadas del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial?

Realmente no se puede, y eso lo saben los más avezados economistas locales e internacionales, Carlos Marx moriría de risa nuevamente si se enterará de tan ridícula manifestación. ¿Qué ha cambiado en Nicaragua? Los pobres son más ricos, tienen accesos asegurados a una educación y salud gratuita, ¿Pueden los hijos de los más pobres acceder a las Universidades y llegar a ser profesionales de cualquier renglón de la economía, las ciencias, el deporte o la salud? No y claro que no. No más demagogia por favor.

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